Catalogación de plantas no nativas en la Isla del Coco: un estudio pionero revela nuevos retos para la conservación

El estudio revela que casi una de cada dos plantas silvestres de la isla no es originaria de este territorio



Vista de la Isla del Coco, en el Pacífico oriental. (Beñat Orbea)

Situada a más de 500 kilómetros de la costa de Costa Rica, la Isla del Coco es una pequeña isla del Pacífico oriental conocida por su gran biodiversidad y por el elevado número de especies endémicas que alberga. Su singularidad motivó su declaración como Patrimonio de la Humanidad en 1997, pero también la hace especialmente vulnerable: como ocurre en muchas islas oceánicas, la introducción de especies foráneas es una de las principales amenazas para sus ecosistemas.

En este contexto, un equipo internacional liderado por los investigadores del Institut Botànic de Barcelona (IBB, CSIC-CMCNB) Beñat Orbea y Jordi López-Pujol, con la participación de Neus Nualart (IBB), ha publicado recientemente en la revista NeoBiota el primer catálogo exhaustivo de las plantas no nativas de la Isla del Coco.

Casi la mitad de la flora silvestre de la isla es alóctona

El estudio revela que casi una de cada dos plantas silvestres de la Isla del Coco no es originaria de la isla. En concreto, el equipo identificó 89 especies alóctonas (45%), es decir, especies que han llegado desde otros lugares y no son nativas del territorio; 78 especies nativas (39%); y 30 especies criptogénicas (15%), cuyo origen no puede determinarse con certeza.

Según los investigadores, estas cifras —más altas de lo que se pensaba hasta ahora— indican que la isla sigue siendo especialmente vulnerable a nuevas invasiones biológicas.

“Los datos que hemos registrado muestran una situación más preocupante de lo que se pensaba hasta ahora. Aun así, creemos que la isla todavía se encuentra en una fase inicial de invasión biológica, lo que hace especialmente importante aplicar medidas de gestión a corto plazo. El lado positivo de esta situación es que aún hay margen para actuar: si no se hace nada, podríamos llegar a escenarios con muchas más especies alóctonas que pondrían en riesgo la estabilidad ecológica de la isla”, explica Orbea.


Urena lobata es una de las plantas invasoras de la isla. Se dispersa rápidamente gracias a sus semillas espinosas que se adhieren a los animales. (Beñat Orbea)

Un método innovador para clasificar las plantas

Para diferenciar qué plantas son nativas y cuáles han llegado desde otros lugares, los investigadores desarrollaron un árbol de decisión experto. Este método permite clasificar cada especie como nativa, alóctona o de origen incierto de forma transparente y replicable, un aspecto especialmente importante en un lugar donde no existen registros históricos completos.

En la Isla del Coco no hay población permanente y la información sobre la flora original es escasa. A lo largo de los siglos, exploradores, científicos y diversos intentos de cultivo humano han introducido diferentes especies, y hoy los guardaparques e investigadores gestionan algunas zonas con plantas cultivadas.

Aun así, la llegada de nuevas plantas desde el continente sigue representando un riesgo constante.

“El problema no es tanto que se cultiven algunas especies. Para los guardaparques es importante contar con una pequeña seguridad alimentaria para situaciones de emergencia, ya que la isla se encuentra muy lejos del continente. El principal problema es que la isla no dispone de un sistema de control de bioseguridad, lo que facilita la entrada de nuevas especies. En este contexto, establecer listas blancas de especies autorizadas podría ser una buena medida para gestionar la flora de la isla”, añade Orbea.

La importancia de la biodiversidad de las islas

Aunque las islas solo ocupan una pequeña parte de la superficie terrestre, albergan casi un tercio de todas las especies de plantas conocidas, muchas de ellas únicas y que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.

Esta concentración de especies singulares convierte a las islas en puntos clave para la biodiversidad y la conservación. Pero precisamente por su aislamiento y su tamaño limitado, los ecosistemas insulares son especialmente frágiles: la llegada de plantas procedentes de otros lugares puede alterar fácilmente su equilibrio natural.

Por ello, saber qué especies son nativas y cuáles han sido introducidas es fundamental para proteger islas remotas como la Isla del Coco y preservar su riqueza biológica.

Acceso al estudio

El estudio, Cataloguing the alien spermatophyte flora of a remote tropical island: Methods and insights from Isla del Coco, Costa Rica, publicado en NeoBiota, está disponible aquí.